No a la imposición en el BID, sí a Chinchilla – Columna de Sergio Muñoz Bata – Columnistas – Opinión

2 semanas ago noticiasarauca 0


Ahora que se avecina la elección del nuevo director del Banco Interamericano de Desarrollo, vale la pena recordar que en el preciso momento de su fundación en 1958, el presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower formuló uno de los principios rectores del organismo: “Para que esta institución tenga éxito, la función de liderarla debe pertenecer a los países latinoamericanos”.

De entonces a la fecha, la venerable institución ha sido dirigida por 4 ilustres economistas latinoamericanos. El primero fue el chileno Felipe Herrera, economista, banquero, profesor y ministro de Finanzas de su país; le siguieron en el puesto el mexicano Antonio Ortiz Mena, también economista y secretario de Hacienda de su país durante dos sexenios; el uruguayo Enrique Iglesias, quien fue presidente del Banco Central de Uruguay, director del Cide, ministro de Relaciones Exteriores y director ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, fue el tercero, y el colombiano Luis Alberto Moreno, el cuarto. En 2005, Moreno fue elegido presidente del BID y reelegido dos veces. Anteriormente fue embajador de Colombia ante Estados Unidos, ministro de Desarrollo Económico y presidente del Instituto de Fomento Industrial de Colombia.

En América Latina, el BID goza de enorme prestigio porque en sus 60 años de existencia ha jugado un papel vital en la región, financiando proyectos de infraestructura, salud, educación, seguridad, desarrollo económico y medio ambiente. A pesar de que la segunda posición en la dirección del banco siempre ha estado ocupada por un estadounidense, la institución es prácticamente desconocida en Estados Unidos. Por otro lado, en otra de las grandes instituciones bancarias internacionales con sede en Washington, el presidente del Banco Mundial siempre ha sido un estadounidense.

Ahora, el presidente Donald Trump ha anunciado su intención de romper con la tradición proponiendo la candidatura del estadounidense Mauricio Claver-Carone, un competente abogado empleado de la Casa Blanca, más reconocido por la rigidez de su postura ideológica que por su apertura al multilateralismo que ha caracterizado la función del BID.

La desafortunada intervención del presidente de Estados Unidos ha provocado una enérgica reacción de cinco expresidentes de la región: el colombiano Juan Manuel Santos, el brasileño Fernando Henrique Cardoso, el chileno Ricardo Lagos, el uruguayo Julio María Sanguinetti y el mexicano Ernesto Zedillo, instando al estadounidense a que respete el principio fundacional de la institución de tener a un latinoamericano al mando de la institución.

En su reclamo, los expresidentes aluden a la norma no escrita, pero respetada desde su origen, de que el Banco tendría su sede en Washington y a un latinoamericano como su director. También objetan que el perfil del candidato marca “un quiebre con obvias derivaciones políticas” en el quehacer apolítico del Banco.

Aunque la situación de emergencia obligada por la pandemia del coronavirus ha retrasado un poco las campañas de los aspirantes a suceder a Moreno, ya han empezado a sonar nombres de candidatos latinoamericanos al puesto.

De entre ellos, la candidatura de Laura Chinchilla, expresidenta de Costa Rica, exvicepresidenta, ministra de Justicia, es, para mí, la mejor opción para asumir el cargo. Desde mi punto de vista, la experiencia de Chinchilla como jefa del Ejecutivo de su país, su compromiso con la democracia, su apertura ideológica y su apego al multilateralismo la hacen la mejor candidata al puesto.

Por otro lado, me regocija profundamente la idea de que finalmente, después de 60 años de predominio masculino, una mujer ascienda, por sus méritos, al cargo de directora del Banco Interamericano de Desarrollo.

SERGIO MUÑOZ BATA