Editorial sobre la audiencia de Google, Amazon, Facebook y Apple – Editorial – Opinión

7 días ago noticiasarauca 0


En los últimos años ha venido creciendo la inquietud por la negativa de las redes sociales a reconocerse como medios para los mensajes de odio y algo semejante a repúblicas independientes que a duras penas se adaptan a las leyes de los países, y es frecuente el debate sobre cómo la desinformación y las noticias falsas campean por los perfiles de millones de usuarios de Facebook o Twitter. Pero también se ha vuelto cada vez más urgente e importante la preocupación por el comportamiento –el manejo poco transparente de los datos y la apariencia de monopolios– de las más grandes corporaciones del mundo de la tecnología.

En los últimos tiempos, debido a las sorpresas electorales y las campañas repletas de falsedades y los rumores de manejos perversos de la información, ha sido común ver a los grandes presidentes del universo de las redes compareciendo ante el Congreso de Estados Unidos para responder con evasivas las punzantes preguntas de los especialistas. Pero no cabe duda de que el interrogatorio de esta semana a las cabezas de Amazon, Apple, Facebook y Google es el mayor empeño que se haya visto, desde el terreno de la política, para recordarles a los enormes pulpos mediáticos que tienen la obligación ética y legal de honrar los principios de la democracia.

Habría que reconocer que el Congreso norteamericano, en la larga y compleja audiencia antimonopolio del miércoles pasado, hizo las preguntas fundamentales tanto en el plano técnico como en el legal: la sola imagen de los cuatro emperadores de la tecnología cumpliendo con el deber ciudadano de dar la cara a su sociedad –por allí pasaron y fueron interrogados Jeff Bezos, de Amazon; Mark Zuckerberg, de Facebook; Tim Cook, de Apple, y Sundar Pichai, de Google– valió la pena como un recordatorio de que el mundo de la virtualidad forma parte del mundo, con sus leyes y sus promesas para conseguir la convivencia.

La idea de que no puede haber poderes por encima de la democracia misma haya
sido lo más importante de aquella audiencia.

Bezos capoteó con claridad algunas de las preguntas más agudas sobre el comportamiento empresarial de su compañía omnipresente, pero se vio obligado a reconocer que no está seguro de que dentro de la organización no se haya infringido nunca aquella política que prohíbe el uso de los datos para servirle al negocio propio. Zuckerberg se defendió con argumentos más o menos exitosos ante la acusación de que su agrupación habría comprado la red social Instagram para acabar con la gran amenaza que representaba cuando empezó a popularizarse.

Los cuatro grandes gerentes apelaron al patriotismo norteamericano en más de una ocasión para bajarles la guardia a los congresistas, y Zuckerberg llegó a insinuar la sombra de las compañías chinas en estos momentos de tensiones entre los dos países mientras los republicanos llamaban a las redes anticonservadoras y los demócratas señalaban el peligro del manejo inescrupuloso de los datos, pero quizás la idea de que no puede haber poderes por encima de la democracia misma haya sido lo más importante de aquella audiencia civilizada y sin grandes escenas.

EDITORIAL
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