Columna de Sergio Muñoz Bata sobre Donald Trump y las elecciones – Columnistas – Opinión

4 semanas ago noticiasarauca 0


La bajeza de Donald Trump parece no tener límite. Agobiado por la crítica a su pésimo manejo de la pandemia (más de 200.000 muertos); preocupado por las encuestas, que favorecen a Joe Biden, y enfrentado a la posibilidad de terminar en la cárcel si pierde la inmunidad presidencial, Trump intenta ahora ensuciar el proceso electoral diciendo que no se compromete a una transferencia pacífica del poder si pierde la elección.

La razón del último berrinche de Trump fue la recomendación de las autoridades sanitarias del país de que se ampliara el período de votación y se procurara el voto por correo para evitar, en la medida de lo posible, más contagios por el coronavirus.

Tradicionalmente, el voto por correo ha favorecido a los republicanos porque es el método preferido por los militares en servicio activo y por las personas mayores de edad, como él, Trump vota por correo en Florida. Por lo general, los ancianos y los militares son conservadores.

En esta ocasión y por motivos desconocidos, como muchas de sus ocurrencias usuales, Trump ha dicho que con la expansión del periodo para votar y con el voto por correo, “nunca más elegirían a un republicano en este país”.

¿Por qué Trump le teme tanto al voto por correo? No lo sé, pero se me ocurren varias hipótesis. La primera es que, al igual que sucedió en 2016, cuando aseguró que en las áreas urbanas se gestaba un fraude masivo contra su candidatura, Trump se anticipa a los hechos para curarse en salud como una manera de amortiguar la magnitud de su derrota.

Como bien sabemos, en 2016 su contrincante, Hillary Clinton, obtuvo tres millones de votos más que Trump, pero perdió la presidencia porque en tres estados pequeños la balanza se inclinó a favor de Trump gracias al peculiar sistema del Colegio Electoral.

Otra teoría sería que con su reiterado alarmismo busca motivar a su base política para que salga a votar masivamente y así eviten lo que todas las encuestas vaticinan será una derrota histórica.

Una tercera hipótesis sería que es un mensaje a los grupos de choque armados que han empezado a confrontar a los ciudadanos que se manifiestan en las calles exigiendo una reforma fundamental de los cuerpos policiales que matan y hostigan incesantemente a las minorías raciales, especialmente a los afroamericanos. También podría ser, por supuesto, que su superinflado ego no admite la posibilidad de una derrota.

Sin menoscabo de que cualquiera de estas teorías sea cierta, yo creo, sin embargo, que la razón principal de su nuevo delirio es el temor de transitar de la Casa Blanca a una cárcel en Nueva York.

Este domingo, The New York Times (TNYT) publicó una revisión exhaustiva de las declaraciones de impuestos de Trump durante las dos últimas décadas y demostró que en el primer año de su presidencia, Trump pagó 750 dólares en impuestos y que en 10 de los últimos 15 años no pagó un centavo. También muestra que el IRS le está auditando por un reembolso por 72,9 millones de dólares.

Otra revelación es que Trump es un hombre ahogado en deudas, cientos de millones de dólares, según el reportaje de TNYT, y que para mantener su nivel de vida con múltiples residencias, avión particular y los 70.000 dólares que le paga a su peluquero, es frecuente que recurra a fuentes de financiamiento en Filipinas, India, Turquía y otros países, lo que presenta un serio conflicto de intereses con su trabajo como presidente.

Lo que sigue siendo un misterio son sus conexiones con Rusia, exponerlas aclararía por qué Trump le tiene tanto miedo a Vladimir Putin.

Trump se aferra al poder presidencial porque sabe que si lo pierde, podría acabar igual que Al Capone: en la cárcel. A Capone no se lo encarceló por los múltiples crímenes que cometió, sino por evadir el pago de impuestos por el dinero mal habido.

Sergio Muñoz Bata