Columna de Carlos Caballero Argáez sobre la búsqueda del centro – Columnistas – Opinión

1 mes ago noticiasarauca 0


La campaña electoral de 2022 ya comenzó, y comenzó mal. En las circunstancias actuales del país no tiene ningún sentido plantear referendos de una u otra índole que distraigan la atención de los gravísimos problemas sociales y económicos que enfrenta el país.

La semana pasada, por ejemplo, se conoció un terrible informe del Dane sobre el incremento de la pobreza en Colombia. Sí, hubo un cambio en la metodología del cálculo del número de pobres en el país. Pero se confirmó algo que ya se había detectado: que en 2018 y 2019 –es decir, antes de la pandemia– la pobreza venía en aumento.

Al término del año pasado se calculaba, con la metodología vieja, que el 27 por ciento de los colombianos eran pobres. Ahora, con la nueva, la cifra subió a 37 por ciento. Y una proyección realizada por Jairo Núñez, un reconocido investigador de Fedesarrollo, muestra que, como consecuencia de la pandemia, la mitad de población colombiana se encontraría en situación de pobreza al finalizar este año. Mientras tanto, los políticos planean un referendo para eliminar la JEP y otro para revocar al presidente Duque. ¿En qué país viven?

En las reuniones anuales del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, que se realizaron la semana pasada, el Fondo dio a conocer sus nuevas proyecciones económicas para 2020. Pues bien, el pronóstico para Colombia es peor que el de mediados del año y ligeramente peor, también, que el de América Latina en su conjunto. El PIB se contraería este año en 8,2 por ciento, con un rebote el año próximo de 4 por ciento. Lo que quiere decir que, si nos va bien, al finalizar el 2021 la economía tendría un tamaño inferior al de diciembre de 2019 y parecido al de 2015. Para completar, el índice de seguimiento de la actividad productiva calculado por el Dane mostró un frenazo en el mes de agosto.

Así las cosas, lo que se impone urgentemente en este país es aterrizar a la realidad. La impresión es que los dirigentes en todas las esferas no son conscientes de la gravedad de los problemas; que se esconden en sus posiciones tradicionales, en sus intereses o en los dogmatismos y no los enfrentan. Ese comportamiento bloquea la sociedad y destruye la democracia. Puede ser por razones tácticas, pero se equivocan.

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Las condiciones en las cuales se va a desarrollar la campaña electoral de 2022 serán muy complejas y sin precedente en la historia reciente del país. Tal vez las más parecidas fueron las de 1990, con la diferencia de que en ese momento, el enemigo de la sociedad era el narcotráfico. Los problemas ahora son la pobreza, la desigualdad, el desempleo, la crisis económica y la inseguridad en su sentido más amplio. Y las posiciones extremas, los autoritarismos de derecha o de izquierda encarnados en la polarización política no conducen a enfrentarlos con éxito, sino, por el contrario, a acrecentarlos.

Reconocer la realidad y los riesgos de la polarización debería propiciar la búsqueda del centro en la política como camino para avanzar hacia la solución de los problemas. Esa vía implica conversar, dialogar, hacer un esfuerzo por intercambiar opiniones e ideas con respeto y dentro de unos principios fundamentales como salvar y profundizar la democracia. Porque si no se genera una convergencia de los colombianos hacia el centro, se va a repetir la experiencia de 2018, con unos riesgos inconmensurables.

Juan Carlos Henao, el rector del Externado, recordaba en una charla virtual el otro día que el miedo a lo desconocido, a un futuro tan incierto como el que tenemos por delante, propicia el odio y este, a su vez, alimenta la polarización. A ese miedo habría que oponerse con una deliberación racional. Esa es la que surge en el centro. En un centro amplio y audaz.

Carlos Caballero Argáez