Editorial sobre las repeticiones en la televisión colombiana – Editorial – Opinión

1 mes ago noticiasarauca 0


Las repeticiones son una costumbre en la televisión de varios países. Tanto en los canales abiertos como en los cerrados de Estados Unidos, por ejemplo, es muy común volver a ver series o comedias de situación que fueron un éxito cuando fueron estrenadas. En los canales colombianos no solo se seguían presentando hasta hace poco los capítulos de Chespirito, sino que, en años anteriores, se habían sacado de los baúles de las productoras trabajos amados por los televidentes. Luego de los ratings gigantescos del regreso de Yo soy Betty la fea, el año pasado, fue claro que las repeticiones eran un recurso que podía sacar adelante la parrilla de un canal. Y en los tiempos de pandemia, en los que por obvias razones la producción se volvió una proeza, ha sido de cierto modo una salvación.

En los días de las plataformas como Netflix o Primevideo, que estrenan producciones comentadas por tantos pero también recobran trabajos que formaron generaciones anteriores, es claro que los canales nacionales –los privados y los públicos– podrían seguir ese mismo camino en sus propias plataformas: recuperar cientos de trabajos que contribuyeron a la identidad del país desde los años setenta hasta los años noventa, antes de que parezcan leyendas urbanas contadas por televidentes nacidos en el siglo pasado, sin perder de vista las nuevas historias y los nuevos talentos que tendrían que seguirse abriendo paso y seguir contribuyendo a la cultura de un país que necesita con urgencia narrarse, ponerse en perspectiva, discutirse.

Es fundamental continuar produciendo, seguir renovando. Detrás del caso de las repeticiones de estos días, de Pasión de gavilanes, de Pedro el Escamoso y de Yo soy Betty la fea –otra vez–, se encuentran la revisión de un legado que debe ser celebrado y la dificultad de producir en la pandemia, pero, como demuestran los debates sobre los comportamientos de los personajes de hace dos décadas, lo viejo encuentra su sentido y su servicio cuando dialoga con lo nuevo.

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